
Este espectáculo musical explora la cultura sidrera a través de tres botellas simbólicas: la primera dedicada a la historia de la sidra, la segunda a la singularidad de la asturiana y la tercera a la tradición, las folixes y las espiches. Cada botella se acompaña de seis o siete canciones del repertorio tradicional, popular e histórico, compartiendo un único vaso como símbolo de unión, música y recuerdos.
El concierto tiene una duración de 70 minutos y está dirigido a un público adulto.