
Oda al viento y al cambio. Un caparazón que viste, protege y esconde. A veces nos pega y a veces se nos escapa. Si nuestra piel se pudiese expresar, ¿qué nos contaría?
Una bailarina y un cubo de tela que se va abriendo y transformando tal que un origami. Mientras tanto, la banda sonora va evolucionando al ritmo de los movimientos. La fluidez de la coreografía, la belleza plástica y la música logran un espectáculo abierto a la libre imaginación. Una propuesta innovadora que cautivará a todos los públicos.