Esta celebración, declarada de Interés Turístico Nacional, rinde homenaje a la tradición ganadera y pastoril de la región. El evento destaca por la espectacular bajada de los caballos, la exhibición de doma y el tradicional marcaje de los potros nacidos durante el año.
La jornada comienza por la mañana con una misa de campo, seguida de un ambiente festivo amenizado por bandas de gaitas y charangas. Los asistentes pueden disfrutar de concursos de baile regional y una gran comida de hermandad, culminando con las actividades ecuestres que son el corazón de esta festividad.