Aisha es una niña que, debido a la prohibición de asistir a la escuela, no sabe ni leer ni escribir. Se comunica únicamente a través de la palabra hablada y de dibujos, un lenguaje visual que la conecta con el mundo que la rodea y con su amigo Nabid, quien intenta ayudarla a aprender de forma clandestina. A través de su vínculo, ambos intentan reescribir su destino, creando palabras que nunca han sido escritas.
Esta obra es un viaje emocional que explora la resiliencia, la lucha por el derecho a la educación y el poder de la creatividad como herramienta de expresión.